Es quizás una de las peores preguntas que nos podemos hacer tras una ruptura. Entre otras cosas porque nunca seremos capaces de adivinar qué ha pasado para que ahora no seamos pareja.
Por eso martirizarse con esa pregunta sólo nos lleva a un estado catatónico de luto que, aunque es totalmente humano, no deberíamos prolongar más [...]