
Si en algo nos diferenciamos los hombres de las mujeres es en el rito matutino del despertar. Es verdad que tanto hombres como mujeres nos levantamos malhumorados, con ganas de seguir durmiendo y luciendo como si nos hubiera pasado una tropa de elefantes encima, pero la gran diferencia es que nosotros nos despertamos con una predisposición casi automática para tener una relación sexual mientras que las mujeres ni de casualidad tienen ganas de un poco de agite matutino apenas despiertan.
El secreto está, claramente, en que la mayoría de nosotros despierta (o tuvo durante la noche) con alguna rigidez entre piernas. Por eso el instinto animal despierta por la mañana más rápido en nosotros que en ellas. Aquí algunos tips para balancear esta situación.
Hay que dejar el escenario preparado desde la noche anterior, es decir, dejar a mano un paquete de mentas para al despertar poder cambiar el mal aliento matutino por un refrescante aroma mentado. Muchas veces el fétido aliento que tenemos por la mañana es un repelente para nuestra compañera de cama.
Hay que ser previsor con el tiempo. Muchas mujeres no quieren hacerlo a las apuradas, menos si están recién despiertas. Por eso es conveniente poner el despertador unos minutos antes que lo habitual. De ese modo hay tiempo para un revolcón matutino.
Recuerda que si repites este ritual (tal vez no a diario, pero si alguna vez por semana), vayas inculcando en tu pareja este hábito y con el tiempo esté más predispuesta a levantarse con un poco de agite. Después de todo es una buena forma de comenzar el día
Fuente: parahombres | Imagen: mdzol













