Ahora resulta que es la cara lo que marca si somos o no atractivos o si ellas ven o no una relación duradera en nuestro rostro.
Según parece, un trabajo de la Universidad de Saint Andrew así lo demuestra, las mujeres se sienten atraídas por los rasgos más masculinos (mandíbula ancha, ojos grandes…etc.) pero saben que estas personas son más infieles que otras con otros rasgos.
Sin embargo, cuando en realidad buscan una relación a largo plazo o alguien con quien compartir la vida buscan siempre a las personas con rasgos femeninos, más suaves, ya que intuyen una mayor ternura en esas personas.
En el estudio sólo se les facilitaba a las mujeres una serie de rostros. Debían puntuar el nivel de fidelidad, agresividad, dulzura…etc. que observaban en cada rostro. Las conclusiones ya os las hemos comentado.
La cara que tenemos no la podemos cambiar, como es normal, pero en la medida en la que podamos suavizar nuestros rasgos será interesante si lo que nos interesa es una relación a largo plazo.
Fuente: Orange.













