Si ayer comentábamos qué pedimos en una relación de pareja hoy nos toca saber qué buscan y desean encontrar ellas cuando emprenden la complicada tarea de emparejarse.
Según la misma revista de psicología las mujeres también tienen una serie de objetivos antes de decidirse a tener una pareja de larga duración. Uno de los puntos más importantes es que se puedan desahogar con su pareja. Se nos acusa de no escuchar esas típicas cosas de mujeres por lo que luego no te extrañes si su amiga sabe más de tu relación que tú mismo.
Por muy independientes que sean siguen necesitando sentirse protegidas. Pero cuidado no se trata de ir de paternalista ni nada que se le parezca. Es simplemente tener la sensación de que nada va a pasar, de que podemos darle el equilibrio que a veces le falta. Especialmente en los malos momentos es cuando hay que exponerles nuestra serenidad. Ellas también lo hacen amigo, así que hay que aplicarse.
A veces se quejan que fuera del baile horizontal la frialdad se puede cortar con cuchillo. No les falta razón. Un beso a tiempo, o un achuchón les demuestra que siguen siendo atractivas, que por algo estamos con ellas, que no siguen excitando, que tenemos cariño. Dejemos ya la pose de Clint Eastwood y abramos un poco nuestro corazón.
Es fundamental también la sinceridad, exactamente la misma que les pedimos a ellas. Si en realidad te has cepillado a otra díselo. Si se acaba la pareja es normal pero no es justo tener a alguien engañado porque se nos apetezca. Si fuiste hombre para estar con otra también debes serlo para afrontar las consecuencias.
La complicidad es también uno de los puntos en los que solemos fallar. No se trata de justificarse con excusas y dejarle todo el peso de la responsabilidad a ella. Hay que meter el hombro para intentar sacar la pareja adelante.
En el baile horizontal muchas veces se olvidan los preliminares y también el cariño posterior. No estás solo en tu baño compañero. Tanto el antes como el después es de vital importancia para ellas. Dar un poco de cariño nunca está de más.
La famosa preguntita ¿qué te ha parecido? más vale dejarla para cuando salimos del cine. Eso no se pregunta tío, ya te lo demostrará con sus gestos qué le ha parecido.
Tenemos mucho que aprender para llevarnos medio bien con ellas, así que a aplicarse tocan o lo vamos a pasar peor que un sindicalista con Franco.













