Ahora se arregla todo a base de parches en este país. Las carreteras, la economía, la salud y lo que se imagine. Pero cómo es posible que semejante trozo de adhesivo se haya convertido en la panacea.
Efectivamente, ahora hay parches para dejar de fumar, relajantes, para la piel, con vitaminas, con testosterona, para el pelo, para meditar y en breve como anticonceptivo masculino también.
Algunos se pasan con el pegamento y encima te depilan, y sin coste añadido. Lo bueno sería enterarse de quién fue el lila que se inventó el rollo este que provoca que vayamos por la calle como las ruedas de las bicicletas antiguas.
Además suelen ser bastante caros, por aquello de la novedad, y uno nunca sabe cuánto hay de realidad y cuánto de efecto placebo. Pero bueno, de algo hay que morir y aunque sea con un parche pues aguantamos otro ratito por aquí.
Que no te engañen compañero, que no somos unos pantalones viejos ni nada que se les parezca.













