Según parece también somos distintos al ir de compras. Quizás ahora podamos enterarnos de por qué a ellas les gusta tanto comprar.
Según una consultora de Toronto, las mujeres disfrutan del proceso de la compra. Es decir, empiezan por un pantalón, siguen con los accesorios, echan el rato, charlan, toman café…etc.
El hombre se lo toma como una misión. Si necesitamos un pantalón pues vamos a distintas tiendas hasta encontrar el que más nos guste, pero si no llevamos en mente comprar nada más simplemente nos vamos.
También influye en esta aversión a las compras por parte masculina el que siempre han sido nuestras madres las que nos han comprado todo lo que necesitamos. Siempre hemos tenido ropa interior, camisas, pantalones…etc. Incluso al irnos a vivir con una pareja nos encontramos ante la difícil tarea de saber qué talla de camisa usamos.
Lo que prima en esta acción para los hombres es irse lo más rápido posible. Se traduce como un acto de fiabilidad, de rapidez, de perfección. La mujer necesita más tiempo porque así se siente más importante y exclusiva lo que provoca que cuanto más tiempo tarde en comprar será mejor para ella.
Otra diferencia más que nos hace complementarios y más distintos si cabe.
Fuente: Universia.













