Lo primero que debemos hacer es darle al César lo que es del César. El término de pagafantas ha sido acuñado por los compañeros de la web de Empareja2. Hoy comentaremos los aspectos más reseñables de este fenómeno.
El vocablo nació en 2005 como la palabra que define al hombre que se dedica a invitar continuamente a su amor con el objetivo de conseguir salir con ella. Ni que decir tiene que todos, cuando hemos tenido menos experiencia, hemos pasado por esta etapa y que el tiempo nos va abriendo los ojos.
La actitud servil, el agasajar a la chica que te gusta o tratarla bien es correcto pero no el convertirse en un ser sin personalidad a expensas de los caprichos de una señorita. Otro término interesante es el de gaypagacafés. Es decir, cuanto más tiempo pases con ellas menos te considerarán un hombre como tal, sólo serás un amigo ideal y poco más.
¿Qué hacer entonces?, pues como siempre buscar el punto medio. Ni calvo ni con dos pelucas. A veces hay que ser cortés e invitarla a algo pero eso no significa que seas el “cajero” oficial de la damisela. Entre otras cosas porque si te arrastras antes de comenzar la relación imagina qué puede pasar en un futuro (en el más que hipotético caso de que ella te haga caso).
Por norma general esas relaciones suelen terminar cuando ella conoce a otro. Eso significa que ella no te ve como a un hombre, sino como a un hermano, un amigo…etc. pero un hombre para ellas suele ser lo inalcanzable, el que no les hace caso o el que tiene su vida independiente de ella. Así que toma nota e inténtalo de esta forma.












