Normalmente, hay de todo en la viña del Señor, tras una ruptura nos sentimos vacíos, sin ganas de nada, completamente rotos por dentro. Hoy analizaremos si este sentimiento es normal y cuánto tiempo debemos vivirlo.
Lo primero que tenemos que saber es que el dolor existe al igual que la felicidad. Si para morir sólo hace falta estar vivo hay que asumir que una pareja se puede acabar igual que empezó. Pero claro, ¿cómo se prepara uno para eso?
De ninguna manera, es fácil caer en la depresión más profunda, ser un guiñapo, pensar que nunca más estaremos con otra chica…etc. pero la vida, y la experiencia, nos demuestra que eso no es así. El tiempo lo cura casi todo y a poco que te lo propongas saldrás del pozo.
Otro problema está en pensar que lo bueno no se termina nunca. Dormirse en los laureles sólo trae problemas más graves al llegar la ruptura. Nuestro consejo es que día a día consideres que acabas de empezar la relación. No pienses que tienes ya un “puesto” preferente por lo que has hecho, gánatelo día a día.
Pero tampoco creas que esto es coser y cantar. Aunque no hay que obsesionarse por saberlo todo de la pareja, las dudas siempre están ahí. Nunca sabemos si esto ha gustado o no, qué podemos hacer para seguir adelante…etc.
Como solemos decir aquí, ante todo mucha calma. El tiempo traerá lo que quiera traer y para eso estamos en este mundo. Suerte compañero.
Fuente: Mi novia.













