A veces, por las circunstancias de la vida, nos vemos inmersos en un trío amoroso sin saberlo, o sabiéndolo. Hoy intentamos aconsejar a estas personas y a explicar un poco qué les puede suceder.
Se pueden dar dos circunstancias, que se sepa que somos el tercer lado del triángulo o que no se sepa. Pongámonos en el primer supuesto. El saberlo no te quita ni culpa ni responsabilidad. Siempre querrás ser el protagonista, a nadie le gusta ser segundo plato.
Pero claro, la pregunta del millón es, ¿qué ha llevado a esa persona a meter a una tercera en su relación?, suele ser el aburrimiento. Sin tú quererlo le estás dando más vida a su propia pareja porque, a la larga, siempre podrá él más que tú.
Consejos para esta situación apenas si hay. Lo primero sería tener claro que eres una parte más de un puzzle pero no la definitiva. Es decir, pásatelo todo lo bien que puedas pero no te hagas ilusiones. Esto es como la familia, quieras o no quieras la antigüedad es un grado.
En el segundo de los supuestos, que no sepamos que somos los terceros en discordia, podemos sentir de todo y cuando nos enteremos caernos en el más oscuro de los abismos. Como consejo os diríamos que observéis bien sus pautas de comportamiento, si recibe llamadas…etc. Con un poco de observación podéis descubrir el pastel.
Aún así, los hay valientes y también tienen derecho a enfrentarse a una relación como esta. A los que así piensen les deseamos la mejor de las suertes.
Imagen: Cinemark.













