En muchas ocasiones nos vemos casi obligados a ayudar a nuestra ex pareja, sobre todo si hemos sido nosotros los que la hemos dejado. Aquí te explicamos cómo escapar de esa trampa.
Si bien es cierto que tras un tiempo como pareja se establece un lazo con la otra persona hay que tener en cuenta que esa relación se ha roto. Queremos decir que por mucho que ella intente volver o aunque nos llame diciendo que está muy mal por la ruptura, algo normal, no debemos caer en la trampa.
Y decimos trampa porque normalmente se queda para tomar un café, para comer, y se termina recordando viejos tiempos, buenos momentos y hasta en la cama. Si hemos sido maduros para romper una relación debemos seguir siéndolo para afrontar la ruptura.
Otra de las situaciones más típicas es que ella promete corregir lo que ha provocado la ruptura. Si se trata de un tema de celos, de relaciones personales conflictivas o algo parecido se convierten en mujeres dulces y amables. Pero la pregunta es, ¿por qué no se comportaban así cuando estábais juntos?
Pues porque esa persona no es así y no lo será. Ahora teme haber perdido a una buena persona, sólo ahora se da cuenta de que lo eres, y opta por el drama y el cambio. Ayúdala pero en sentido contrario.
Queremos decir, le coges el teléfono pero le dices, aunque no sea verdad, que te vas por ahí unos días o bien con amigas. Que se entere de que el tren pasó y de que debe buscarse la vida, tal y como te la buscabas cuando estabas con ella.
Imagen: Más masculino.













