Si tienes graves problemas para hacer tu trabajo y contemplar el amplio escote de la chica de contabilidad, puedes estar tranquilo: eres totalmente normal. Ocurre que nuevos estudios sobre la mente masculina demuestran que, sí, tal y como las mujeres siempre nos lo han dicho: sólo somos capaces de pensar en una cosa a la vez. Todo es culpa de la testosterona.
Desde la octava semana de nuestra existencia, la hormona masculina marina nuestro cerebro. Si la testosterona fuera cerveza, desde la edad de nueve años sufriríamos los efectos de tomarnos una pinta al día.
En cambio, la testosterona condiciona el cerebro masculino a optar por el menor esfuerzo, la mentira, la toma compulsiva de riesgos, la supresión de emociones y la inflexibilidad. Amén de que nos hace terriblemente aburridos: sólo las emociones fuertes (como un buen videojuego) activan nuestras células cerebrales.
Sin embargo, no todos los efectos de las testosterona juegan en contra del hombre que cada mujer quisiera: esta hormona hace que el cerebro masculino sea más sensible al llanto de un bebé hambriento.













